{"id":9460,"date":"2024-04-17T09:32:00","date_gmt":"2024-04-17T12:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revista-heterodoxia.com\/?p=9460"},"modified":"2024-04-17T09:47:58","modified_gmt":"2024-04-17T12:47:58","slug":"el-ejercito-peruano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaheterodoxia.org\/index.php\/el-ejercito-peruano\/","title":{"rendered":"El Ej\u00e9rcito Peruano*"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Por <strong>Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El espect\u00e1culo m\u00e1s incomprensiblemente cruel que contempl\u00e9 por primera vez, y en Lima, fue un gran desfile del ejercito peruano. En 1929, durante el gobierno de Legu\u00eda, en la plaza de armas y un 24 se septiembre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras una parte de la gente aplaud\u00eda y el resto parec\u00eda gozar viendo la marcha fuerte, r\u00edgida y bien ordenada de los soldados,\u00a0la altivez de los oficiales que montaban, con la espada al hombro, caballos imponentes, y con las bandas de m\u00fasicos que estremec\u00edan, de veras, el aire, yo, entonces de dieciocho a\u00f1os, ten\u00eda que hacer un esfuerzo supremo para contener las lagrimas o echarme a vociferar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni un solo hombre de los que llamamos blancos, \u00abblanqui\u00f1osos\u00bb, no \u00fanicamente por el color de la piel sino por tantos otros detalles, desfil\u00f3 en la tropa. La tropa, toda, soldado a soldado, eran indios o negros. Los oficiales luc\u00edan, todos, las actitudes de las gentes a las que llamamos \u00abblancos\u00bb , \u00abmistis\u00bb, \u00abwiraqochas\u00bb, aunque el color de piel sea cobriza u oscura. Los indios y negros de la tropa cargaban fusiles con bayoneta, marchaban detr\u00e1s de los ca\u00f1ones, tocaban los instrumentos. Y yo sabia, lo hab\u00eda visto, que esa gente era la que disparaba contra los indios que en el limite de la desesperaci\u00f3n o de la rabia se sublevaban en \u00abalzamientos\u00bb contra los terratenientes que consideraban a los indios algo menos que a los perros, y disparaba tambi\u00e9n contra los obreros en huelga en manifestaciones de protesta. La palabra \u00abalzamiento\u00bb, incorporada al quechua, equivale a muerte y sangre; est\u00e1 ligada a otra de id\u00e9ntica o m\u00e1s t\u00e9trica resonancia: la palabra \u00abescarmiento\u00bb. Todo \u00abalzamiento\u00bb conclu\u00eda siempre en un \u00abescarmiento\u00bb, como casi toda huelga en prisiones y masacres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfY si alguna vez&#8230;?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta experiencia y la mortal resonancia de la palabra \u00abescarmiento\u00bb lat\u00edan en todo mi cuerpo mientras ve\u00eda desfilar tan armados, tan tiesos e impersonales, a estos indios y negros del ejercito que mataban, despojados de alma, a sus hermanos. Desde entonces hasta octubre de este a\u00f1o, todo desfile militar me causaba siempre el mismo atroz sufrimiento. Much\u00edsimas veces, frente a esos desfiles, hab\u00eda pensado como quien ilusiona imposibles: \u00ab\u00bfY si alguna vez estos hombres lograran pensar y se decidieran a defender a sus hermanos en lugar de servir de instrumento invencible de los pocos monstruosos ego\u00edstas que mantiene al Per\u00fa en la ignorancia y la miseria para reinar sobre hambrientos y encadenados? Si alguna vez ocurriera eso, ser\u00edan m\u00e1s invencibles, y el Per\u00fa alzar\u00eda el vuelo a la luz de la sabidur\u00eda, de la t\u00e9cnica, del trabajo creador y liberador y no envilecedor, envilecedor en tantas y tenebrosas formas y niveles\u00bb. Pensaba entre lagrimas de horror y esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Al d\u00eda siguiente de la revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 4 de octubre, en Chimbote, sal\u00ed temprano a la calle. Ning\u00fan cambio visible pude observar. Pero dos polic\u00edas armados de metralletas pasaron por la avenida Pardo. Por primera vez los vi con cierta simpat\u00eda. Los segu\u00ed. Me interes\u00f3 observar la expresi\u00f3n de la gente que, como yo, los miraba. Chimbote es una ciudad de negociantes y barriadas. Muchos pasaron frente a los guardias sin pensar en otra cosa que en sus preocupaciones, pero en muchos rostros observ\u00e9 la expresi\u00f3n que seguramente ten\u00eda el m\u00edo: una indefinible sensaci\u00f3n de asombro, de alivio y expectativa, casi de alegr\u00eda. Los polic\u00edas regresaron a la plaza de armas. Yo segu\u00ed en direcci\u00f3n de la avenida G\u00e1lvez. Deseaba saber qu\u00e9 ocurr\u00eda en el local del partido aprista. El secretario general de ese partido hab\u00eda llamado a la insurrecci\u00f3n, a un \u00abalzamiento\u00bb. No hab\u00eda nadie frente al local cuyo enorme zagu\u00e1n da a la modernizada avenida Pardo. Un solo guardia, uno solo, estaba parado junto a la puerta clausurada del gran partido. Pas\u00f3 un hombre por el centro de la anch\u00edsima calzada. \u00ab\u00a1Viva el Per\u00fa c.!\u00bb, grit\u00f3. No estaba borracho. El local del monstruoso partido que se hizo representar por los presidentes de las dos C\u00e1maras en el Acta de Talara; el partido elector y socio de Prado; el que torpede\u00f3, en desembozada alianza con la oligarqu\u00eda y el imperialismo, los primeros intentos de reforma de Bela\u00fande a qui\u00e9n despu\u00e9s incorporaron tambi\u00e9n en la \u00abgran\u00bb alianza, ten\u00eda su local clausurado por un solitario soldado, en una de \u00absus ciudades baluartes\u00bb: Chimbote, a poca distancia de Trujillo, la exmartir, la de los fusilamientos en masa. Los millares de militantes apristas deb\u00edan estar a esa hora entre perplejos e indiferentes, o interiormente furibundos e impotentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El rostro y el fondo del Per\u00fa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY despu\u00e9s? \u00bfQui\u00e9n que no fuera oligarca o servidor incondicional de oligarcas o empresas yanquis pod\u00eda confiar desde el primer d\u00eda en cualquier actor \u00abrevolucionario\u00bb del ej\u00e9rcito? \u00bfDespu\u00e9s de cuatrocientos a\u00f1os de \u00abescarmientos\u00bb? &lt;&lt;El coronel Gonzales est\u00e1 quinteando a la gente en el cementerio&gt;&gt;, o\u00ed cantar en el barrio Qarmenqa de Huamanga, cuando yo ten\u00eda once a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el ej\u00e9rcito ha hecho en nueve meses mucho de cuanto los partidos de izquierda, los progresistas y la Iglesia cat\u00f3lica renovada han reclamado desde los tiempos de Gonz\u00e1lez Prada y Mari\u00e1tegui. Casi todo lo que el Apra ofreci\u00f3 para convertirse en un partidos de masas hasta que sus lideres se vendieron a la oligarqu\u00eda y el imperialismo. Nos llegan noticias de que los insensatos art\u00edculos de la ley universitaria que dict\u00f3 el ejercito instituido en gobierno van a ser rectificados; sabemos que el ej\u00e9rcito le ha contestado a la Sociedad Nacional Agraria que no ten\u00eda por qu\u00e9 consultar a esa organizaci\u00f3n de terratenientes para redactar una ley de reforma agraria y que la ley afecta a todos los grandes latifundistas del pa\u00eds; la juventud de Am\u00e9rica aplaude la decisi\u00f3n de tratar al gobierno de los Estados Unidos como a igual y no como un amo capaz de hacer \u00abescarmientos\u00bb. Escuch\u00e9 una entrevista grabada al general Velasco por varios periodistas extranjeros, al final tuve la misma impresi\u00f3n, m\u00e1s clarificada, que la de aquella ma\u00f1ana del 4 de octubre en Chimbote. No, Velasco no parec\u00eda un demagogo militar turbio, vacilante pero imperioso. Daba la impresi\u00f3n de un jefe que, de veras, se hubiera dedicado no solamente a disciplinar su tropa de indios y zambos sino a o\u00edr sus historias personales: \u00a1S\u00ed, all\u00ed est\u00e1 el rostro y el fondo del Per\u00fa, como poder, como promesa y como resultado de la opresi\u00f3n esclavizadora!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El gran vuelo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">General: lo estamos esperando; lo estamos escuchando; estamos siguiendo sus pasos con ansiedad y esperanza. Si usted y los oficiales del ejercito no temen ni menosprecian a la juventud, si no temen ni desprecian al pueblo como en su verdadero \u00abcielo interno\u00bb les tem\u00edan y despreciaban Bela\u00fande y Haya, usted, el ej\u00e9rcito, pueden haber lanzado el Per\u00fa al gran vuelo; acaso podamos ver esa flecha lanzada al infinito antes de morir. Puede usted confiar en los indios (y no le tenga prevenci\u00f3n a esta palabra, se le puede reivindicar a\u00fan). Yo las o\u00ed gritar, cuando era ni\u00f1o, en las plazas de las comunidades de Lucanas, durante las fiestas: \u00ab\u00a1Que viva Papacha Ram\u00f3n Castilla, carajo!\u00bb, casi cien a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del Mariscal que los liber\u00f3 del tributo que segu\u00edan pagando al rey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ve que tiene usted coraje y prudencia y parece que est\u00e1 resulto a guiar al Per\u00fa por el camino que supon\u00edamos que estaba cerrado por el ej\u00e9rcito; el que conduce a la liberaci\u00f3n, al dominio de la t\u00e9cnica, de la sabidur\u00eda indiscriminada, el trabajo creador al alcance de todos&#8230; Es dif\u00edcil desandar ese camino por poco que se haya avanzado estremeciendo a un gran pueblo con la esperanza; tan dif\u00edcil, o m\u00e1s, como romper las puertas que la cerraban. La juventud y el pueblo lo impulsar\u00e1n de modo invencible si usted se acerca cada vez m\u00e1s a ellos. En cambio, si por alg\u00fan error de usted y de los oficiales del ej\u00e9rcito, se apartan de la juventud y del pueblo y los convirtieran en enemigos suyos, entonces se desencadenar\u00eda para la patria el m\u00e1s grande de los \u00abescarmientos\u00bb, que no s\u00f3lo comprometer\u00eda al Per\u00fa sino a otras naciones que ahora se sienten alentadas por el ejemplo del ej\u00e9rcito peruano. Y, entonces, no ser\u00eda imposible que, por primera vez, el pueblo liberara ese t\u00e9rmino \u00abescarmiento\u00bb de la resonancia t\u00e9trica que tiene y lo convirtiera en otro t\u00e9rmino m\u00e1s definitivo y triunfal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0(Santiago de Chile, 6 de julio).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>*Publicado originalmente en la revista Oiga, Lima 5 de diciembre 1969.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas. El espect\u00e1culo m\u00e1s incomprensiblemente cruel que contempl\u00e9 por primera vez, y en Lima, fue un gran desfile del ejercito peruano. 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