{"id":9467,"date":"2024-04-17T09:56:19","date_gmt":"2024-04-17T12:56:19","guid":{"rendered":"https:\/\/revista-heterodoxia.com\/?p=9467"},"modified":"2024-04-17T09:56:19","modified_gmt":"2024-04-17T12:56:19","slug":"chixinakax-utxiwa-una-reflexion-sobre-practicas-y-discursos-descolonizadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaheterodoxia.org\/index.php\/chixinakax-utxiwa-una-reflexion-sobre-practicas-y-discursos-descolonizadores\/","title":{"rendered":"Ch\u2019ixinakax utxiwa. Una reflexi\u00f3n sobre pr\u00e1cticas y discursos descolonizadores*"},"content":{"rendered":"<div class=\"postcontent\">\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Por Silvia Rivera Cusicanqui.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La condici\u00f3n colonial esconde m\u00faltiples paradojas. De un lado, a lo largo de la historia, el impulso modernizador de las elites europeizantes en la regi\u00f3n andina se tradujo en sucesivos procesos de recolonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un ejemplo son las reformas borb\u00f3nicas anteriores y posteriores al gran ciclo rebelde 1771-1781. Si bien la modernidad hist\u00f3rica fue esclavitud para los pueblos ind\u00edgenas de Am\u00e9rica fue a la vez una arena de resistencias y conflictos, un escenario para el desarrollo de estrategias envolventes, contrahegem\u00f3nicas, y de nuevos lenguajes y proyectos ind\u00edgenas de la modernidad (Thomson). La condici\u00f3n de posibilidad de una hegemon\u00eda ind\u00edgena est\u00e1 afincada en el territorio de la naci\u00f3n moderna, inserta en el mundo contempor\u00e1neo, pero capaz de retomar la memoria larga del mercado interno colonial, de la circulaci\u00f3n a larga distancia de mercanc\u00edas, de las redes de comunidades productivas \u2013asalariadas o no\u2013 y de los centros urbanos multiculturales y abigarrados. En Potos\u00ed el gran mercado de la coca y de la plata se llamaba el Gato (castellanizaci\u00f3n de qhatu) y las qhateras eran el emblema de la modernidad ind\u00edgena, el \u00faltimo eslab\u00f3n en la realizaci\u00f3n de estas mercanc\u00edas plenamente modernas y a la vez sustentadas en la tecnolog\u00eda y en los saberes ind\u00edgenas (Numhausen). El espacio del traj\u00edn colonial fue tambi\u00e9n escenario de los Tupaq Amaru, Tupaq Katari y Tom\u00e1s Katari, vinculados a la circulaci\u00f3n mercantil de larga distancia. Y fue su experiencia de la exacci\u00f3n comercial de la corona \u2013no s\u00f3lo el quinto real, las alcabalas, diezmos u otras cargas fiscales, tambi\u00e9n el monopolio de la coca, el reparto forzoso de mercanc\u00edas, el reclutamiento coactivo de cargadores y llameros\u2013 lo que desat\u00f3 la furia de la rebeli\u00f3n. Frente a formas rentistas y depredadoras de coacci\u00f3n tributaria, el proyecto de los Katari-Amaru era expresi\u00f3n de la modernidad ind\u00edgena, donde la autodeterminaci\u00f3n pol\u00edtica y religiosa significaba una retoma de la historicidad propia, una descolonizaci\u00f3n de los imaginarios y de las formas de representaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo ello muestra que los ind\u00edgenas fuimos y somos, ante todo, seres contempor\u00e1neos, coet\u00e1neos y en esa dimensi\u00f3n \u2013el aka pacha\u2013 se realiza y despliega nuestra propia apuesta por la modernidad. El postmodernismo culturalista que las elites impostan y que el estado reproduce de modo fragmentario y subordinado nos es ajeno como t\u00e1ctica. No hay \u201cpost\u201d ni \u201cpre\u201d en una visi\u00f3n de la historia que no es lineal ni teleol\u00f3gica, que se mueve en ciclos y espirales, que marca un rumbo sin dejar de retornar al mismo punto. El mundo ind\u00edgena no concibe a la historia linealmente, y el pasado-futuro est\u00e1n contenidos en el presente: la regresi\u00f3n o la progresi\u00f3n, la repetici\u00f3n o la superaci\u00f3n del pasado est\u00e1n en juego en cada coyuntura y dependen de nuestros actos m\u00e1s que de nuestras palabras. El proyecto de modernidad ind\u00edgena podr\u00e1 aflorar desde el presente, en una espiral cuyo movimiento es un continuo retroalimentarse del pasado sobre el futuro, un \u201cprincipio esperanza\u201d o \u201cconciencia anticipante\u201d (Bloch) que vislumbra la descolonizaci\u00f3n y la realiza al mismo tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia de la contemporaneidad nos compromete en el presente \u2013aka pacha\u2013 y a su vez contiene en s\u00ed misma semillas de futuro que brotan desde el fondo del pasado \u2013qhip nayr u\u00f1tasis sarnaqapxa\u00f1ani. El presente es escenario de pulsiones modernizadoras y a la vez arcaizantes, de estrategias preservadores del status quo y de otras que significan la revuelta y renovaci\u00f3n del mundo: el pachakuti. El mundo al rev\u00e9s del colonialismo, volver\u00e1 sobre sus pies realiz\u00e1ndose como historia s\u00f3lo si se puede derrotar a aquellos que se empe\u00f1an en conservar el pasado, con todo su lastre de privilegios mal habidos. Pero si ellos triunfan, \u201cni el pasado podr\u00e1 librarse de la furia del enemigo\u201d, parafraseando a Walter Benjamin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9nes son los grupos o clases arcaicos y conservadores en Bolivia? \u00bfQu\u00e9 es la descolonizaci\u00f3n y qu\u00e9 tiene que ver con la modernidad? \u00bfC\u00f3mo se injerta el \u201cnosotros\u201d exclusivo, etnoc\u00e9ntrico, con el \u201cnosotros inclusivo\u201d \u2013la patria para todos\u2013 que proyecta la descolonizaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo hemos pensado y problematizado, desde aqu\u00ed y ahora, el presente colonizado y su superaci\u00f3n?<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy en d\u00eda, la ret\u00f3rica de la igualdad y la ciudadan\u00eda se convierte en una caricatura que encubre privilegios pol\u00edticos y culturales t\u00e1citos, nociones de sentido com\u00fan que hacen tolerable la incongruencia y permiten reproducir las estructuras coloniales de opresi\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1983, cuando An\u00edbal Quijano hablaba de los movimientos y levantamientos del campesinado andino como \u201cprepol\u00edticos\u201d \u2013en un texto que oportunamente critiqu\u00e9\u2013 me hallaba escribiendo \u201cOprimidos pero no vencidos\u201d, una lectura radicalmente divergente del significado y pertinencia de las movilizaciones ind\u00edgenas en los Andes para las luchas del presente. En ese texto argumentaba que el levantamiento katarista-indianista de 1979 plante\u00f3 a Bolivia la necesidad de una \u201cradical y profunda descolonizaci\u00f3n\u201d en sus estructuras pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sobre todo mentales, es decir en sus modos de concebir el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conclusi\u00f3n a que llegaba el libro fue corolario de un an\u00e1lisis detallado de los distintos momentos hist\u00f3ricos de la dominaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds \u2013el horizonte colonial, el liberal, el populista\u2013 que trastrocaron ordenamientos legales y constitucionales pero a la vez reciclaron viejas pr\u00e1cticas de exclusi\u00f3n y discriminaci\u00f3n. Desde el siglo diecinueve, las reformas liberales y modernizadoras en Bolivia hab\u00edan dado lugar a una inclusi\u00f3n condicionada, a una ciudadan\u00eda \u201crecortada y de segunda clase\u201d (Guha). Pero el precio de esta inclusi\u00f3n falaz fue tambi\u00e9n el arcaismo de las elites. La recolonizaci\u00f3n permiti\u00f3 reproducir modos de dominaci\u00f3n se\u00f1oriales y rentistas, que se asentaban en privilegios adscriptivos otorgados por el centro del poder colonial. Hoy en d\u00eda, la ret\u00f3rica de la igualdad y la ciudadan\u00eda se convierte en una caricatura que encubre privilegios pol\u00edticos y culturales t\u00e1citos, nociones de sentido com\u00fan que hacen tolerable la incongruencia y permiten reproducir las estructuras coloniales de opresi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00e9lites bolivianas son una caricatura de occidente, y al hablar de ellas no me refiero s\u00f3lo a la clase pol\u00edtica o a la burocracia estatal; tambi\u00e9n a la intelectualidad que adopta poses postmodernas y hasta postcoloniales: a la academia gringa y a sus seguidores, que construyen estructuras piramidales de poder y capital simb\u00f3lico, tri\u00e1ngulos sin base que atan verticalmente a algunas universidades de Am\u00e9rica Latina, y forman redes clientelares entre los intelectuales ind\u00edgenas y afrodescendientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed entonces, los departamentos de estudios culturales de muchas universidades norteamericanas han adoptado a los \u201cestudios postcoloniales\u201d en sus curricula, pero con un sello culturalista y academicista, desprovisto del sentido de urgencia pol\u00edtica que caracteriz\u00f3 las b\u00fasquedas intelectuales de los colegas de la India. Aunque la mayor\u00eda de fundadores de la revista Subaltern Studies formaban parte de la elite bengal\u00ed en los a\u00f1os 1970 y 1980 \u2013muchos se hab\u00edan graduado del mismo college universitario de Calcuta\u2013 su diferencia radicaba en la lengua, en la radical alteridad que representaba hablar bengal\u00ed, hindi y otros idiomas de la India, con larga tradici\u00f3n de cultura escrita y reflexi\u00f3n filos\u00f3fica. En cambio, sin alterar para nada la relaci\u00f3n de fuerzas en los \u201cpalacios\u201d del Imperio, los estudios culturales de las universidades norteamericanas han adoptado las ideas de los estudios de la subalternidad y han lanzado debates en Am\u00e9rica Latina, creando una jerga, un aparato conceptual y formas de referencia y contrarreferencia que han alejado la disquisici\u00f3n acad\u00e9mica de los compromisos y di\u00e1logos con las fuerzas sociales insurgentes. Los Mignolo y compa\u00f1\u00eda han constru\u00eddo un peque\u00f1o imperio dentro del imperio, recuperando estrat\u00e9gicamente los aportes de la escuela de los estudios de la subalternidad de la India y de m\u00faltiples vertientes latinoamericanas de reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre la colonizaci\u00f3n y la descolonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el frente interno, las elites bolivianas han adoptado un multiculturalismo oficial, plagado de citas de Kymlicka, y anclado en la noci\u00f3n de los ind\u00edgenas como minor\u00edas. A nivel latinoamericano, el detonante fueron las masivas protestas contra medidas neoliberales en Venezuela (1989), M\u00e9xico (1994), Bolivia (2000-2005), Argentina (2002), que alertaron a la tecnocracia sobre la necesidad de \u201chumanizar el ajuste\u201d. El corolario fue un multiculturalismo ornamental y simb\u00f3lico, con f\u00f3rmulas como el \u201cetno-turismo\u201d y el \u201ceco-turismo\u201d, que pon\u00edan en juego la teatralizaci\u00f3n de la condici\u00f3n \u201coriginaria\u201d, anclada en el pasado e incapaz de conducir su propio destino. Como cortina de humo para esconder los negociados de la \u201ccapitalizaci\u00f3n\u201d, Gonzalo S\u00e1nchez de Lozada adopta en 1994 la agenda culturalista de lo ind\u00edgena, a trav\u00e9s de su emblem\u00e1tico vicepresidente, la descentralizaci\u00f3n municipal y la reforma a la Constituci\u00f3n. Sea por miedo a la chusma o por seguir la agenda de sus financiadores, las elites se sensibilizan a las demandas de reconocimiento y de participaci\u00f3n pol\u00edtica de los movimientos sociales ind\u00edgenas, y adoptan un discurso ret\u00f3rico y esencialista, centrado en la noci\u00f3n de \u201cpueblos originarios\u201d. El reconocimiento \u2013recortado, condicionado y a rega\u00f1adientes\u2013 de los derechos culturales y territoriales ind\u00edgenas permiti\u00f3 as\u00ed el reciclaje de las elites y la continuidad de su monopolio en el ejercicio del poder. \u00bfQu\u00e9 significa esta reapropiaci\u00f3n y cu\u00e1les fueron sus consecuencias? Los kataristas e indianistas, basados en el occidente andino, ten\u00edan una visi\u00f3n esquem\u00e1tica de los pueblos orientales, y hablaban de \u201caymaras, qhichwas y tupiguaran\u00eds\u201d o simplemente de \u201cindios\u201d. En tanto que la noci\u00f3n de \u201corigen\u201d nos remite a un pasado que se imagina quieto, est\u00e1tico y arcaico. He ah\u00ed la recuperaci\u00f3n estrat\u00e9gica de las demandas ind\u00edgenas y la neutralizaci\u00f3n de su pulsi\u00f3n descolonizadora. Al hablar de pueblos situados en el \u201corigen\u201d se niega la coetaneidad de estas poblaciones y se las excluye de las lides de la modernidad. Se les otorga un status residual, y de hecho, se las convierte en minor\u00edas, encasilladas en estereotipos indigenistas del buen salvaje guardi\u00e1n de la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, a medida que los pueblos ind\u00edgenas de oriente y occidente se recluyen en sus TCOs [Tierras Comunitarias de Origen] y se ONGizan, las nociones esencialistas y \u201corientalistas\u201d (Said) se hacen hegem\u00f3nicas y se convierten en el adorno multicultural del neoliberalismo. El nuevo estereotipo de lo ind\u00edgena conjuga la idea de una continuidad de ocupaci\u00f3n territorial \u2013invariablemente rural\u2013 con una gama de rasgos \u00e9tnicos y culturales que van encasillando las conductas y construyendo escenarios para un despliegue casi teatral de la alteridad. Rossana Barrag\u00e1n llam\u00f3 a esta estrategia cholo-ind\u00edgena de autoafirmaci\u00f3n \u00e9tnica, una \u201cidentidad emblem\u00e1tica\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el discurso multicultural escond\u00eda tambi\u00e9n una agenda oculta: negar la etnicidad de poblaciones abigarradas y aculturadas \u2013las zonas de colonizaci\u00f3n, los centros mineros, las redes comerciales ind\u00edgenas de mercado interno y de contrabando, las ciudades\u2013 le permit\u00eda a las elites y a la tecnoburocracia del estado y las ONGs cumplir con los dictados del Imperio: \u201ccoca cero\u201d, erradicaci\u00f3n forzosa y cierre de los mercados legales en el tr\u00f3pico de Cochabamba, leyes de propiedad intelectual, reforma tributaria y liquidaci\u00f3n del contrabando. El t\u00e9rmino \u201cpueblo originario\u201d afirma y reconoce, pero a la vez invisibiliza y excluye a la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n aymara o qhichwa hablante del subtr\u00f3pico, los centros mineros, las ciudades y las redes comerciales del mercado interno y el contrabando. Es entonces un t\u00e9rmino apropiado a la estrategia de desconocer a las poblaciones ind\u00edgenas en su condici\u00f3n de mayor\u00eda, y de negar su potencial vocaci\u00f3n hegem\u00f3nica y capacidad de efecto estatal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El multiculturalismo oficial descrito m\u00e1s arriba ha sido el mecanismo encubridor por excelencia de las nuevas formas de colonizaci\u00f3n. Las elites adoptan una estrategia de travestismo y articulan nuevos esquemas de cooptaci\u00f3n y neutralizaci\u00f3n. Se reproduce as\u00ed una \u201cinclusi\u00f3n condicionada\u201d, una ciudadan\u00eda recortada y de segunda clase, que moldea imaginarios e identidades subalternizadas al papel de ornamentos o masas an\u00f3nimas que teatralizan su propia identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es, entonces, la descolonizaci\u00f3n? \u00bfPuede ser concebida tan s\u00f3lo como un pensamiento o un discurso? Creo que \u00e9ste es otro punto central al que escasamente se ha aludido en el debate. Un discurso modernizante \u2013como el de los liberales a fines del siglo diecinueve\u2013 s\u00f3lo podr\u00eda haber sido tal habiendo estado acompa\u00f1ado de pr\u00e1cticas liberales, de operaciones genuinas de igualdad y coparticipaci\u00f3n en la esfera de lo p\u00fablico. Al reconocer tan s\u00f3lo malintencionada y ret\u00f3ricamente una igualdad a los indios, la ley de Exvinculaci\u00f3n del 5 de octubre de 1874 cancela la reforma liberal y la convierte en un formulismo encubridor de un proceso de recolonizaci\u00f3n agresiva de los territorios ind\u00edgenas a lo largo y ancho del pa\u00eds, que da lugar a una fuerte expansi\u00f3n del latifundio por la v\u00eda de la expropiaci\u00f3n de tierras comunales. Entretanto, la elite se dedicaba a actividades rentistas, a largos viajes por Europa y, sobre todo, a negocios especulativos con la tierra y las concesiones mineras. Los \u201cilustrados\u201d de entonces, tal como los \u201ccient\u00edficos\u201d del porfiriato mexicano, construyeron as\u00ed, con apoyo militante de los aparatos del estado \u2013en especial el ej\u00e9rcito\u2013, una clase rentista y se\u00f1orial m\u00e1s recalcitrantemente colonial que la espa\u00f1ola, y tambi\u00e9n m\u00e1s arcaica y precapitalista. En efecto, la oligarqu\u00eda del siglo diecinueve se aleja de las actividades comerciales e industriales que caracterizaron a sus antecesores en el siglo diecis\u00e9is y se dedica a la usurpaci\u00f3n de tierras, a la especulaci\u00f3n y al comercio de exportaci\u00f3n-importaci\u00f3n, mientras la explotaci\u00f3n de materias primas se encuentra bajo control del capital extranjero y el mercado interior de larga distancia (que abarca espacios transfronterizos muy amplios en todos los pa\u00edses vecinos) queda en manos de poblaciones ind\u00edgenas y mestizas con vastas redes urbano-rurales plenamente modernas y vinculadas de lleno a la reproducci\u00f3n ampliada del capital. Es pues la pr\u00e1ctica de las abigarradas colectividades productivas \u2013incluidas aquellas que \u201cproducen\u201d la circulaci\u00f3n\u2013 lo que define su condici\u00f3n moderna, en tanto que el discurso modernizante de las elites tan s\u00f3lo encubre procesos de arcaizaci\u00f3n y conservadurismo econ\u00f3mico, cultural y pol\u00edtico, que reproducen y renuevan la condici\u00f3n colonial de toda la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puede haber un discurso de la descolonizaci\u00f3n, una teor\u00eda de la descolonizaci\u00f3n, sin una pr\u00e1ctica descolonizadora. El discurso del multiculturalismo y el discurso de la hibridez son lecturas esencialistas e historicistas de la cuesti\u00f3n ind\u00edgena, que no tocan los temas de fondo de la descolonizaci\u00f3n; antes bien, encubren y renuevan pr\u00e1cticas efectivas de colonizaci\u00f3n y subalternizaci\u00f3n. Su funci\u00f3n es la de suplantar a las poblaciones ind\u00edgenas como sujetos de la historia, convertir sus luchas y demandas en ingredientes de una reingenier\u00eda cultural y estatal capaz de someterlas a su voluntad neutralizadora. Un \u201ccambiar para que nada cambie\u201d que otorgue reconocimientos ret\u00f3ricos y subordine clientelarmente a los indios en funciones puramente emblem\u00e1ticas y simb\u00f3licas, una suerte de \u201cpongueaje cultural\u201d al servicio del espect\u00e1culo pluri-multi del estado y de los medios de comunicaci\u00f3n masiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gatopardismo de las elites pol\u00edticas y econ\u00f3micas en Am\u00e9rica se reproduce en peque\u00f1o en el escenario de las ciencias sociales de la regi\u00f3n andina. Se trata de una t\u00edpica estructura de \u201ccolonialismo interno\u201d, tal como la definiera Pablo Gonz\u00e1lez Casanovas en 1969. La estructura arborescente del colonialismo interno se articula con los centros de poder del hemisferio norte, ll\u00e1mense universidades, fundaciones u organismos internacionales. Aludo a este crucial tema \u2013el papel de los intelectuales en la dominaci\u00f3n del imperio\u2013 porque creo que tenemos la responsabilidad colectiva de no contribuir al remozamiento de esta dominaci\u00f3n. Al participar de estos foros y prestarnos al intercambio de ideas pudi\u00e9ramos estar brindado, sin quererlo, armas al enemigo. Y este enemigo tiene m\u00faltiples facetas, tanto locales como globales, situadas en las peque\u00f1as esquinas del \u201cpoder chiquito\u201d de nuestras universidades y bibliotecas paup\u00e9rrimas, tanto como en las cumbres del prestigio y privilegio, en esos \u201cpalacios\u201d que seg\u00fan Spivak son las universidades del norte, de donde salen las ideas dominantes, los \u201cthink tanks\u201d (tanques de pensamiento, sugerente met\u00e1fora b\u00e9lica) de los poderes imperiales. La estructura ramificada del colonialismo interno-externo tiene centros y subcentros, nodos y subnodos, que conectan a ciertas universidades, corrientes disciplinarias y modas acad\u00e9micas del norte, con sus equivalentes en el sur. Tomemos el caso de la Universidad de Duke. El departamento de Estudios Culturales de Duke alberga en su seno a un emigrado argentino de los a\u00f1os 80, que pas\u00f3 su juventud marxista en Francia y su madurez postcolonial y culturalista en los EE.UU. Al Dr. Mignolo se le dio en una \u00e9poca por alabarme, quiz\u00e1s poniendo en pr\u00e1ctica un dicho del sur de Bolivia que dice \u201cal\u00e1benlo al tonto que lo ver\u00e1n trabajar\u201d. Retomaba ideas m\u00edas sobre el colonialismo interno y sobre la epistemolog\u00eda de la historia oral, y las regurgitaba enredadas en un discurso de la alteridad profundamente despolitizado. Se cuidaba de evitar textos pol\u00e9micos como \u201cmestizaje colonial andino\u201d, pero asum\u00eda en forma descontextualizada algunas ideas que adelant\u00e9 en \u201cEl potencial epistemol\u00f3gico de la historia oral\u201d, cuando el Taller de Historia Oral Andina reci\u00e9n daba sus primeros pasos y no hab\u00eda pasado a\u00fan por las severas crisis que apenas estamos remontando hoy. Era, entonces, una visi\u00f3n extremadamente optimista, que en muchos sentidos ha sido reelaborada en textos m\u00edos m\u00e1s recientes. Pero la academia gringa no sigue el paso de nuestros debates, no interact\u00faa con la ciencia social andina en ning\u00fan modo significativo (salvo otorgando becas o invitaciones a seminarios y simposios). Y por ello Mignolo pas\u00f3 por alto esos aspectos de mi pensamiento.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s del juego del qui\u00e9n cita a qui\u00e9n, se estructuran jerarqu\u00edas y acabamos teniendo que comer, regurgitado, el pensamiento descolonizador que las poblaciones e intelectuales ind\u00edgenas de Bolivia, Per\u00fa y Ecuador hab\u00edamos producido independientemente<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La moda de la historia oral se difunde entonces a la Universidad Andina Sim\u00f3n Bolivar de Quito, cuyo departamento de Estudios Poscoloniales, al mando de Catherine Walsh \u2013disc\u00edpula y amiga de Mignolo\u2013, imparte un postgrado enteramente asentado en la versi\u00f3n logoc\u00e9ntrica y nominalista de la descolonizaci\u00f3n. Neologismos como \u201cde-colonial\u201d, \u201ctransmodernidad\u201d, \u201ceco-si-m\u00eda\u201d proliferan y enredan el lenguaje, dejando paralogizados a sus objetos de estudio \u2013los pueblos ind\u00edgenas y afrodescendientes\u2013 con quienes creen dialogar. Pero adem\u00e1s, crean un nuevo canon acad\u00e9mico, utilizando un mundo de referencias y contrarreferencias que establece jerarqu\u00edas y adopta nuevos gur\u00fas: Mignolo, Dussel, Walsh, Sanjin\u00e9s. Dotados de capital cultural y simb\u00f3lico gracias al reconocimiento y la certificaci\u00f3n desde los centros acad\u00e9micos de los Estados Unidos, esta nueva estructura de poder acad\u00e9mico se realiza en la pr\u00e1ctica a trav\u00e9s de una red de profesores invitados y visitantes entre universidades y a trav\u00e9s del flujo \u2013de sur a norte\u2013 de estudiantes ind\u00edgenas o afrodescendientes de Bolivia, Per\u00fa y Ecuador, que se encargan de dar sustento al multiculturalismo te\u00f3rico, racializado y exotizante de las academias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, en lugar de una geopol\u00edtica del conocimiento yo plantear\u00eda la tarea de realizar una \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica\u201d del conocimiento. No s\u00f3lo porque la \u201cgeopol\u00edtica del conocimiento\u201d de signo anticolonial es una noci\u00f3n que no se lleva a la pr\u00e1ctica, y que m\u00e1s bien se contradice a trav\u00e9s de gestos de recolonizaci\u00f3n de los imaginarios y las mentes de la intelectualidad del sur. Tambi\u00e9n porque es necesario salir de la esfera de las superestructuras y desmenuzar las estrategias econ\u00f3micas y los mecanismos materiales que operan detr\u00e1s de los discursos. El discurso postcolonial en Am\u00e9rica del Norte no s\u00f3lo es una econom\u00eda de ideas, tambi\u00e9n es una econom\u00eda de salarios, comodidades y privilegios, as\u00ed como una certificadora de valores, a trav\u00e9s de la concesi\u00f3n de t\u00edtulos, becas, maestr\u00edas, invitaciones a la docencia y oportunidades de publicaci\u00f3n. Por razones obvias, y a medida que se agudiza la crisis de las universidades p\u00fablicas en Am\u00e9rica Latina, el tipo de estructura que hemos descrito se presta muy bien al ejercicio del clientelismo como modo de dominaci\u00f3n colonial. A trav\u00e9s del juego del qui\u00e9n cita a qui\u00e9n, se estructuran jerarqu\u00edas y acabamos teniendo que comer, regurgitado, el pensamiento descolonizador que las poblaciones e intelectuales ind\u00edgenas de Bolivia, Per\u00fa y Ecuador hab\u00edamos producido independientemente. Y este proceso se inici\u00f3 en los a\u00f1os 1970 \u2013el trabajo de Pablo Gonz\u00e1lez Casanovas, casi nunca citado, sobre \u201cel colonialismo interno\u201d se public\u00f3 en 1969\u2013 cuando Mignolo y Quijano estaban todav\u00eda militando en el marxismo positivista y en la visi\u00f3n lineal de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed vale una an\u00e9cdota. Escrib\u00ed hace un tiempo una cr\u00edtica pol\u00edtica de la izquierda boliviana para un Seminario que organiz\u00f3 una fundaci\u00f3n acad\u00e9mica en M\u00e9xico. El art\u00edculo, titulado \u201cAcerca de los problemas de las llamadas izquierdas\u201d intentaba criticar el modo en que las elites de la izquierda marxista en Bolivia, por su visi\u00f3n ilustrada y positivista, hab\u00edan obviado la arena de la identidad india y los problemas de la descolonizaci\u00f3n, aplicando un an\u00e1lisis reduccionista y formul\u00edstico que les permit\u00eda reproducir c\u00f3modamente la dominaci\u00f3n cultural que ejerc\u00edan por su origen de clase y por su dominio de la lengua leg\u00edtima y el pensamiento occidental. Era obvio que, para hacerlo, usaban discursos encubridores, y se autoproclamaban voceros e int\u00e9rpretes de las demandas de los pueblos ind\u00edgenas. Mi art\u00edculo usaba profusamente la noci\u00f3n de \u201ccolonialismo interno\u201d para analizar este complejo de superioridad de los intelectuales de clase media respecto de sus pares ind\u00edgenas y todas las derivaciones pol\u00edticas de este hecho. Lo cierto es que los editores de la revista en ingl\u00e9s me sugirieron que corrija mis fuentes. Se\u00f1alaron que deb\u00eda citar la idea de la \u201ccolonialidad del saber\u201d, de An\u00edbal Quijano, para hacer publicable mi texto ante una audiencia que desconoc\u00eda por completo los aportes de Gonz\u00e1lez Casanovas y del Taller de Historia Oral Andina. Les respond\u00ed que yo no ten\u00eda la culpa si en 1983 Quijano no nos hab\u00eda le\u00eddo \u2013nosotros lo le\u00edmos a \u00e9l\u2013 y que mis ideas sobre colonialismo interno en el plano del conocimiento-poder hab\u00edan surgido de una trayectoria enteramente propia, iluminada por otras lecturas \u2013como la de Maurice Halbwachs sobre la memoria colectiva, Franz Fanon sobre la internalizaci\u00f3n del enemigo y Franco Ferraroti sobre las historias de vida\u2013 y sobre todo por la experiencia de haber vivido y participado en la reorganizaci\u00f3n del movimiento aymara y en la insurgencia ind\u00edgena de los a\u00f1os setenta y ochenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estructura vertical de los tri\u00e1ngulos sin base que genera la academia del norte en sus relaciones con universidades e intelectuales del sur se expresa de m\u00faltiples maneras. As\u00ed, Quijano formula en los a\u00f1os noventa la idea de la colonialidad del poder, y Mignolo a su vez formula la noci\u00f3n de \u201cdiferencia colonial\u201d, reapropi\u00e1ndose de las ideas de Quijano y a\u00f1adi\u00e9ndoles nuevos matices. As\u00ed surgen las nociones de \u201ccolonialidad del saber\u201d y \u201cgeopol\u00edtica del conocimiento\u201d. En su libro sobre el Sistema Comunal, F\u00e9lix Patzi a su vez se apoya extensamente en Quijano y en Mignolo, ignorando las ideas kataristas sobre el colonialismo interno, que ya fueron formuladas en los a\u00f1os ochenta, e incluso en los sesenta, en la pionera obra de Fausto Reinaga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ideas recorren, como r\u00edos, de sur a norte, y se convierten en afluentes de grandes corrientes de pensamiento. Pero como en el mercado mundial de bienes materiales, las ideas tambi\u00e9n salen del pa\u00eds convertidas en materia prima, que vuelve regurgitada y en gran mescolanza bajo la forma de producto terminado. Se forma as\u00ed el canon de una nueva \u00e1rea del discurso cient\u00edfico social: el \u201cpensamiento postcolonial\u201d. Ese canon visibiliza ciertos temas y fuentes, pero deja en la sombra a otros. As\u00ed, Javier Sanjin\u00e9s escribe todo un libro sobre el mestizaje en Bolivia, ignorando ol\u00edmpicamente el debate boliviano sobre este mismo tema. Cooptaci\u00f3n y m\u00edmesis, m\u00edmesis y cooptaci\u00f3n, incorporaci\u00f3n selectiva de ideas, selecci\u00f3n certificadora de cu\u00e1les son m\u00e1s v\u00e1lidas para alimentar ese multiculturalismo de sal\u00f3n, despolitizado y c\u00f3modo, que permite acumular m\u00e1scaras ex\u00f3ticas en el living y dialogar por lo alto sobre futuras reformas p\u00fablicas. \u00bfPueden creer que hasta los nombres de los ministerios en la reforma estatal del primer gobierno de Gonzalo S\u00e1nchez de Lozada \u2013incluida su adopci\u00f3n del emblem\u00e1tico vicepresidente ind\u00edgena V\u00edctor Hugo C\u00e1rdenas\u2013 salieron de las oficinas del PNUD [Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo] y de las tertulias que organizaba Fernando Calder\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que el multiculturalismo de Mignolo y compa\u00f1\u00eda es neutralizador de las pr\u00e1cticas descolonizantes, al entronizar en la academia el limitado e ilusorio reino de la discusi\u00f3n sobre modernidad y descolonizaci\u00f3n. Sin prestar atenci\u00f3n a las din\u00e1micas internas de los subalternos, las cooptaciones de este tipo neutralizan. Capturan la energ\u00eda y la disponibilidad de intelectuales ind\u00edgenas, hermanos y hermanas que pueden ser tentados a reproducir el ventriloquismo y la alambicada conceptualizaci\u00f3n que los aleja de sus ra\u00edces y de sus di\u00e1logos con las masas movilizadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edtulo de esta ponencia es c\u2019hixinakax utxiwa. Existe tambi\u00e9n el mundo ch\u2019ixi. Personalmente, no me considero q\u2019ara (culturalmente desnuda, usurpadora de lo ajeno) porque he reconocido plenamente mi origen doble, aymara y europeo, y porque vivo de mi propio esfuerzo. Por eso, me considero ch\u2019ixi, y considero a \u00e9sta la traducci\u00f3n m\u00e1s adecuada de la mezcla abigarrada que somos las ylos llamados mestizas y mestizos. La palabra ch\u2019ixi tiene diversas connotaciones: es un color producto de la yuxtaposici\u00f3n, en peque\u00f1os puntos o manchas, de dos colores opuestos o contrastados: el blanco y el negro, el rojo y el verde, etc. Es ese gris jaspeado resultante de la mezcla imperceptible del blanco y el negro, que se confunden para la percepci\u00f3n sin nunca mezclarse del todo. La noci\u00f3n ch\u2019ixi, como muchas otras (allqa, ayni) obedece a la idea aymara de algo que es y no es a la vez, es decir, a la l\u00f3gica del tercero incluido. Un color gris ch\u2019ixi es blanco y no es blanco a la vez, es blanco y tambi\u00e9n es negro, su contrario. La piedra ch\u2019ixi, por ello, esconde en su seno animales m\u00edticos como la serpiente, el lagarto, las ara\u00f1as o el sapo, animales ch\u2019ixi que pertenecen a tiempos inmemoriales, a jaya mara, aymara. Tiempos de la indiferenciaci\u00f3n, cuando los animales hablaban con los humanos. La potencia de lo indiferenciado es que conjuga los opuestos. As\u00ed como el allqamari conjuga el blanco y el negro en sim\u00e9trica perfecci\u00f3n, lo ch\u2019ixi conjuga el mundo indio con su opuesto, sin mezclarse nunca con \u00e9l. Pero su heter\u00f3nimo, chhixi, alude a su vez a la idea de mescolanza, de p\u00e9rdida de sustancia y energ\u00eda. Se dice chhixi de la le\u00f1a que se quema muy r\u00e1pido, de aquello que es blandengue y entremezclado. Corresponde entonces a esa noci\u00f3n de moda de la hibridaci\u00f3n cultural \u201clight\u201d, conformista con la dominaci\u00f3n cultural contempor\u00e1nea.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posibilidad de una reforma cultural profunda en nuestra sociedad depende de la descolonizaci\u00f3n de nuestros gestos, de nuestros actos, y de la lengua con que nombramos el mundo. El retomar el biling\u00fcismo como una pr\u00e1ctica descolonizadora permitir\u00e1 crear un \u201cnosotros\u201d de interlocutores\/as y productores\/as de conocimiento, que puede posteriormente dialogar, de igual a igual, con otros focos de pensamiento y corrientes en la academia de nuestra regi\u00f3n y del mundo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noci\u00f3n de \u201chibridez\u201d propuesta por Garc\u00eda Canclini es una met\u00e1fora gen\u00e9tica, que connota esterilidad. La mula es una especie h\u00edbrida y no puede reproducirse. La hibridez asume la posibilidad de que de la mezcla de dos diferentes, pueda salir un tercero completamente nuevo, una tercera raza o grupo social capaz de fusionar los rasgos de sus ancestros en una mezcla arm\u00f3nica y ante todo in\u00e9dita. La noci\u00f3n de ch\u2019ixi, por el contrario, equivale a la de \u201csociedad abigarrada\u201d de Zavaleta, y plantea la coexistencia en paralelo de m\u00faltiples diferencias culturales que no se funden, sino que antagonizan o se complementan. Cada una se reproduce a s\u00ed misma desde la profundidad del pasado y se relaciona con las otras de forma contenciosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posibilidad de una reforma cultural profunda en nuestra sociedad depende de la descolonizaci\u00f3n de nuestros gestos, de nuestros actos, y de la lengua con que nombramos el mundo. El retomar el biling\u00fcismo como una pr\u00e1ctica descolonizadora permitir\u00e1 crear un \u201cnosotros\u201d de interlocutores\/as y productores\/as de conocimiento, que puede posteriormente dialogar, de igual a igual, con otros focos de pensamiento y corrientes en la academia de nuestra regi\u00f3n y del mundo. La met\u00e1fora del ch\u2019ixi asume un ancestro doble y contencioso, negado por procesos de aculturaci\u00f3n y \u201ccolonizaci\u00f3n del imaginario\u201d, pero tambi\u00e9n potencialmente arm\u00f3nico y libre, a trav\u00e9s de la liberaci\u00f3n de nuestra mitad india ancestral y el desarrollo de formas dialogales de construcci\u00f3n de conocimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La met\u00e1fora de la hibridez plantea que podemos \u201centrar y salir de la modernidad\u201d como si se tratara de una cancha o de un teatro, no de una construcci\u00f3n \u2013objetiva y subjetiva a la vez\u2013 de h\u00e1bitos y gestos, de modos de interacci\u00f3n y de ideas sobre el mundo. La apuesta india por la modernidad se centra en una noci\u00f3n de ciudadan\u00eda que no busca la homogeneidad sino la diferencia. Pero a la vez, al tratarse deun proyecto con vocaci\u00f3n hegem\u00f3nica, capaz de traducirse en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos en las esferas de la pol\u00edtica y el estado, supone una capacidad de organizar la sociedad a nuestra imagen y semejanza, de armar un tejido intercultural duradero y un conjunto de normas de convivencia leg\u00edtimas y estables. Esto implica construir una patria para todas y para todos. Eduardo Nina Qhispi, vinculado al movimiento de caciques apoderados de los a\u00f1os veinte y treinta del siglo pasado, formul\u00f3 su utop\u00eda de la \u201crenovaci\u00f3n de Bolivia\u201d en un contexto de sordera colonial de las elites olig\u00e1rquicas y de aprestos guerreros que en el frente interno desmantelaron el liderazgo de las comunidades. En esa sociedad deseable, mestizos e indios podr\u00edan convivir en igualdad de condiciones, mediante la adopci\u00f3n, por parte de los primeros, de modos de convivencia leg\u00edtimos asentados en la reciprocidad, la redistribuci\u00f3n, y la autoridad como servicio. Asimismo, los indios ampliar\u00edan y adaptar\u00edan sus nociones culturalmente pautadas de la convivencia democr\u00e1tica y el buen gobierno, para admitir formas nuevas de comunidad e identidades mezcladas o ch\u2019ixi, con las cuales dialogar\u00edan creativamente en un proceso de intercambio de saberes, de est\u00e9ticas y de \u00e9ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este terreno, la noci\u00f3n de identidad como territorio es propia de los varones, y las formas organizativas que han adoptado los pueblos ind\u00edgenas de Bolivia est\u00e1n todav\u00eda marcadas por el sello colonial de la exclusi\u00f3n de las mujeres. En un proyecto de renovaci\u00f3n de Bolivia habr\u00e1 que superar el multiculturalismo oficial que nos recluye y estereotipa, pero tambi\u00e9n dar la vuelta al logocentrismo machista que dibuja mapas y establece pertenencias. La noci\u00f3n de identidad de las mujeres se asemeja al tejido. Lejos de establecer la propiedad y la jurisdicci\u00f3n de la autoridad de la naci\u00f3n \u2013o pueblo, o autonom\u00eda ind\u00edgena\u2013 la pr\u00e1ctica femenina teje la trama de la inteculturalidad a trav\u00e9s de sus pr\u00e1cticas: como productora, comerciante, tejedora, ritualista, creadora de lenguajes y de s\u00edmbolos capaces de seducir al \u201cotro\u201d y establecer pactos de reciprocidad y convivencia entre diferentes. Esta labor seductora, aculturadora y envolvente de las mujeres permite complementar la patria-territorio con un tejido cultural din\u00e1mico, que despliega y se reproduce hasta abarcar los sectores fronterizos y mezclados \u2013los sectores ch\u2019ixi\u2013 que aportan con su visi\u00f3n de la responsabilidad personal, la privacidad y los derechos individuales asociados a la ciudadan\u00eda. La modernidad que emerge de estos tratos abigarrados y lenguajes complejos y mezclados \u2013Gamaliel Churata los llam\u00f3 \u201cuna lengua con patria\u201d\u2013 es lo que construye la hegemon\u00eda india al realizarse en los espacios creados por la cultura invasora \u2013el mercado, el estado, el sindicato. Al hacerlo, se funda un proyecto de modernidad m\u00e1s org\u00e1nica y propia que la modernidad impostada de las elites, caricaturas de occidente que viven de la ventriloqu\u00eda de conceptos y teor\u00edas, de corrientes acad\u00e9micas y visiones del mundo copiadas del norte o tributarias de los centros de poder hegem\u00f3nicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pensamiento descolonizador que nos permitir\u00e1 construir esta Bolivia renovada, genuinamente multicultural y descolonizada, parte de la afirmaci\u00f3n de ese nosotros bilingue, abigarrado y ch\u2019ixi, que se proyecta como cultura, teor\u00eda, epistemolog\u00eda, pol\u00edtica de estado y tambi\u00e9n como definici\u00f3n nueva del bienestar y el \u201cdesarrollo\u201d. El desaf\u00edo de esta nueva autonom\u00eda reside en construir lazos sur-sur que nos permitan romper los tri\u00e1ngulos sin base de la pol\u00edtica y la academia del norte. Construir nuestra propia ciencia \u2013en un di\u00e1logo entre nosotros mismos\u2013 dialogar con las ciencias de los pa\u00edses vecinos, afirmar nuestros lazos con las corrientes te\u00f3ricas de Asia y \u00c1frica, y enfrentar los proyectos hegem\u00f3nicos del norte con la renovada fuerza de nuestras convicciones ancestrales.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>*Publicado originalmente en el libro Modernidad y Pensamiento Descolonizador, memoria del seminario internacional. La Paz, 2006.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Silvia Rivera Cusicanqui. La condici\u00f3n colonial esconde m\u00faltiples paradojas. 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