Por: Carlo Orellano Quijano
Love es una obra de teatro con temática LGBT escrita y protagonizada por Jesús Oro. A propósito de su reciente reestreno, conversamos con el actor y dramaturgo para conocer su percepción sobre su proceso creativo y sobre la situación de las personas sexodisidentes en nuestro país.
Carlo Orellano: ¿Qué factores influyeron en la decisión de restrenar esta obra?
Jesús Oro: Bueno, creo que era una deuda pendiente. Love empezó como una obra de teatro y teníamos planes de montarla en el 2020, antes de que sucediera la pandemia y el mundo se frene. Lamentablemente, la coyuntura de ahora nos obliga básicamente a seguir buscando formas de expresar arte queer o historias queer. Creo que, si hace siete años esta obra la sentíamos súper vigente y necesaria, es triste decir que ahora se siente incluso más necesaria. Creo que, en ese sentido, el proyecto se mueve desde allí, desde la sensación de que se siente necesario todavía y de buscar ser ese espacio de esperanza.
CO: Una de las cosas que mencionó Germán (el director) al final de la obra fue que hacen falta historias LGBT que tengan un final feliz. ¿Por qué sientes eso?
JO: Yo sé y soy muy consciente del privilegio que he tenido de tener padres que son y siempre han sido un ejemplo de amor propio y de buscar lo que te haga feliz. No he tenido lo que entiendo le pasa a la mayoría de personas LGBT en la vida. Sé que es un privilegio. Entonces, para mí antes de todo esto era bien común pensar que la vida de cualquier maricón es felicidad, ¿sabes? Claro, luego conversas con gente que te dice, «Maricón, tú has tenido suerte.» Creo que ese ha sido el motor de por qué también buscábamos eso de que se puede tener un final feliz. Sea lo que sea que eso signifique, no tiene que ser el de las películas románticas, pero sí se puede. Sí hay luz al final de lo que sea que pase. Mi psiquiatra me dice una cosa bien bonita. Justo en la época en la que estábamos haciendo Love, me dice que busque imágenes que me remonten y que te generen felicidad, que te generen este paz. Nunca habíamos hecho nada con imágenes, siempre todo era sonoro, verbal, oral, de introspección.
A partir de eso, sentí la diferencia entre lo que es que te cuenten algo y que los veas, ¿sabes? Si bien se sufre, hay esperanza, no todo es muerte, no todo es violencia. Existe, yo sé, pero también se puede tener esta otra cosa y creo que mientras más se visibilice, más se puede conversar sobre ello, más se puede pedir, más consciente vas a ser de lo que te mereces. Creo que por eso cuando hicimos la serie, lo que queríamos era eso, hacer un pequeño pico de esperanza para quien sea que se atreva a soñar bonito.
CO: Me parece chévere también que bastante suelto de huesos menciones que vas al psiquiatra, porque hay todo un estigma alrededor.
JO: Ya es parte de mi vida.
CO: Quienes hemos visto la serie ya sabíamos que el personaje de Sebastián tenía intensos momentos de ansiedad. De alguna forma en la serie insertaron el tema de la salud mental, ¿no?
JO: Sí, claro. La serie habla mucho más de la salud mental. En la obra tal vez lo que Germán ha tratado de hacer es tener estos momentos de introspección.
CO: Ya que hablamos del papel transformador o social que puede tener el teatro, ¿cuál crees que es ese papel que juega en nuestro contexto, donde muchas veces el teatro es visto como un arte quizás un poco elitista o costoso al que no todas las personas puedan tener acceso? ¿Cómo ves ese panorama?
JO: Es una pregunta difícil. Entiendo de dónde viene el que se piense que es caro. Si te soy honesto, hasta antes de la pandemia, siendo alguien que también tiene los privilegios que tiene, podía hasta decir «Sí, es verdad, es caro». Pero, si vas al cine dos veces la semana, ir al teatro puede resultar más barato, ¿no? El teatro independiente se las busca para poder existir y hay que defenderlo porque es trabajo y hay un montón de gente detrás. Desde Love nada más seremos tres en escena, pero hay un montón de gente atrás que está desde hace tiempo moviendo el carrito y todos merecemos ser remunerados por nuestro trabajo. Sí creo también que el foco ahora debería estar más que en el precio, en cómo se gesta un proyecto. Nosotros desde la productora también siempre pensamos en proyectos pensados para la gente, ¿sabes?
No tomo proyectos pensados en que la gente que va a venir a verme hace teatro o son actores o qué sé yo. No hago teatro para teatreros. No siento que sea la razón por la que decidiría trabajar. A veces voy a ver piezas de teatro que me hacen sentir tan estúpido porque no las entiendo, pero también he podido ir a ver otras obras muy abstractas y he salido llorando y he dicho, «Ah, entonces no soy yo solamente, no soy yo.» Hay que calibrar bastante bien qué es y qué no es y para quién lo haces. En todo caso, yo veo el teatro como un canal transformador desde el hecho de que se está haciendo para la gente, para que se planteen preguntas, se confronten cosas.
Entonces, creo que ahí es donde tal vez se entienda en este momento esta sensación de sentir el teatro distante o elitista o no pensado para el pueblo, si quieres llamarlo así. Y les doy la razón, porque, como digo, parte de mí también ha sabido sentirse igual, como “hala, he gastado 70 lucas y no he entendido nada”. Siempre voy a creer que, si haces teatro pensando no en un grupo pequeño, sino en la gente y en qué puedes hacer para que el mensaje se entienda de la mejor manera, ganaste. Y yo siento, en esos casos, que he gastado bien mi plata, sea mucha o poca.
CO: ¿La obra ha recibido algún comentario homofóbico o alguna reacción de rechazo por parte de grupos conservadores?
JO: Cuando la pusimos por primera vez, el mayor temor de Germán era justamente que no venga nadie. Y, muy por el contrario, nos dimos con la sorpresa de que, al ser tal vez la única en cartelera LGBT, abiertamente LGBT con una fiche bien LGBT, reventó. Entonces, claro el feedback después era qué bonito, qué necesario, no hay de eso, cuándo hay otra, o sea, nosotros mismos nos dimos cuenta de que haciendo teatro había contenido muy cercano a nosotros que no se estaba haciendo. Ahora, es un arma de doble filo, ¿no? Porque tampoco creo que sea un medidor de cómo están las cosas ahora, Sería mentirte si te dijera «Oye, hermana, no sé, María Maricón con lo que pasó con ellos, ¿no?» Claramente quién soy yo para decir: «Pucha, en mi obra no me han dicho nada.» Obviamente, María Maricón tiene otro tipo de comunicación, algo tan valiente, necesario y transgresor, necesita escudos. Siento que hacer teatro LGBT es bien valiente en cualquier contexto o con cualquier género, porque incluso nosotros estamos preparados para cualquier cosa.
CO: Como abogado del diablo, me quedé pensando en dos cosas. Lo primero es que hay un sector de la población LGBT que considera que el matrimonio igualitario en verdad no representaría un avance porque perpetúa ciertas estructuras hegemónicas, de una familia heteronormativa y etcétera. ¿Qué opinión tienes al respecto?
JO: No le quiero decir a nadie qué vive, cómo vivir su vida, y creo que va por allí. Creo que las reglas están hechas para romperse. Y yo creo que para poder romper las reglas todos deberíamos tener el mismo set de juego. Entonces, si en este país yo no me puedo casar, siento que hay una desigualdad en el juego. Creo que teniendo el derecho que todos tienen puedo decidir qué hacer con ello. Y creo que nadie debería decirte cómo es tu matrimonio o cuestionar que quieras tener uno. No deja de ser cierto que hay parejas que necesitan un aval legal para protegerse. Es cierto que hay parejas a las que se les han negado enterrar a sus esposos porque no tenían el derecho a hacerlo. Y, aunque no estuviese de acuerdo, para que ese señor de 40 entierre a su esposo, voy a marchar por ello, voy a luchar por ello, porque no me hace menos
Nuevamente, la mitad de las tradiciones que tenemos como peruanos son bien retrógradas, pero, como comunidad, tenemos que saber darles vuelta a varias de estas cosas. Entonces, de nuevo, lo que a mí me sorprende un montón o en todo caso me enervó un poco es ver cómo a veces, desde la comunidad, se critica mucho y se mira con un ojo bien superior. Tengo esa sensación exacta de como cuando yo era chibolo y alguien que no quería sonar homofóbico decía: «Pucha, pero no deberías marchar por el orgullo porque ser gay no debería ser motivo de orgullo.» Lo lindo de encontrarse con gente que te educa con amor es entender de que no se trata de ti, si no se trata del contexto, se trata de la gente que no tiene tus privilegios y que para ellos no es fácil. Entonces, ¿quién chucha soy yo para decirle a alguien de nuevo que quiere casarse, que tiene 70 años, que ha vivido toda su vida de esta forma, que entiende el amor de una forma? ¿Quién chucha soy yo para decirle: «ah, estás perpetuando tal cosa”? No es mi vida, no es mi vida. Creo que todos pueden tener una postura, pero me pierdes si me miras desde el hombro pensando que tu vida es mejor que la mía. Seguiré marchando por quien lo necesita.
CO: Nuevamente siendo abogado del diablo, me quedé pensando al ver la obra que algunas personas podrían señalar que, de cierta forma, perpetúa el ideal del amor romántico y monogámico. ¿Tú qué le responderías a una persona que hiciera esta crítica? Porque me imagino que se podría criticar el carácter realmente subversivo de la obra, por ponerlo en un nombre, ya que uno podría decir qué de subversivo tiene hablar del amor romántico tradicional.
JO: Lo que yo le diría es que me encanta el hecho de que para ti, por todo lo que has pasado, no sea subversivo, pero hace dos años mi amigo se mató porque pensó que no podía decirle a su mamá que estaba enamorado de un chico. Entonces, yo no estoy haciendo esta obra para ti. Me encanta que estés, me encanta que la veas, me encanta que la critiques, que me digas, «Chévere, pero mi vida no se parece a esta.» No importa, no lo estoy haciendo por ti. Claramente creo que la obra no pretende representar todo lo que puede ser el amor como tal, ¿no? Justamente por eso mi personaje dice «Hola, soy este huevón y yo veo el amor así.» ¿Tú quieres ver cómo me enamoro viendo el amor así? Ven y sígueme. Si no, vete tranquilo, no te odio por eso.
Por ejemplo, Heartstopper me parece dulce. No volvería a verlo, ¿sabes? Pero yo tengo un sobrino de 5 años. Lo más cercano a la cura de la depresión que he sentido en muchos años ha sido verlo crecer. Si él termina siendo alguien LGBT, qué bien que exista algo como Heartstopper para que pueda ver a los 16 años. Qué bien que exista eso para él. Creo que por ahí va mi respuesta también: Love es uno de los tantos espectros del amor LGBT que existen. Si te resuena, quédate con nosotros. Si no, no te preocupes, sigue tu camino, pero así como yo tengo doce años de relación, yo no pretendo que mi relación se sienta mejor que la de ninguno y que mi conciencia del amor o cómo llevo la vida sea moralmente mejor o menor que la de otra persona. No me muevo en el mundo así, ni mi círculo cercano tampoco.
CO: ¿Qué consejos o palabras de aliento les darías a futuros dramaturgos, futuros escritores?
JO: Pues yo le diría a cualquier persona que, si eres de las personas que tienen muchas cosas en la cabeza y no encuentras un espacio o una oreja amiga que pueda escuchar lo que sientes, mi mayor consejo es que agarres un papel y un lápiz y escribas todo. No lo censures, no lo sobrepienses, sácalo de tu cabeza, porque tal vez eso que te duele o que te hace sentir mal o menos se puede transformar con el tiempo en un faro de luz. Que escriban soñando en grande. Que no le tengan miedo a soñar en grande, a creer que son dueños del mundo y a creer que pueden contarnos su historia y que nunca olviden que su historia importa. Y hay alguien en el mundo que necesita escuchar esa historia, y solo por ese alguien vale la pena que esa historia sea escrita y montada.
CO: Lo mismo: ¿qué consejos o palabras de aliento podrías dar a ya no a futuros dramaturgos sino a futuros actores LGTB?
JO: Si tienes el privilegio, estudia. Es duro y va a seguir siendo duro y seguirá siendo una profesión precarizada. Ser actores o actrices que es una profesión en la que hay que formarse y hay que respetarla. Si eres un actor que está empezando, ten en cuenta que ningún profesor puede gritarte, insultarte, hacerte menos y llamar a eso metodología para enseñar. Protege tu integridad. Es una profesión dura, es una profesión en la que prestas tu cuerpo para contar cosas. Y el cuerpo es más sabio que la mente. Siempre que tu cuerpo te diga que no, ahí no es. ¿Todavía no estás listo o puede ser peligroso? Escúchalo, el cuerpo es súper sabio. Eso y sigue tus sueños. Al final se cumplen. Yo estoy seguro de eso.
CO: ¿Tienes alguna reflexión final que quisieses compartir con las personas que nos están leyendo antes de cerrar?
JO: Depende de si esto sale antes de la segunda vuelta (risas). Lo le diría a quien sea que esté leyendo esto en este momento es lo siguiente: por favor, si no lo quieres hacer por ti y por lo frustrante que es como está el país ahora, hazlo por mí o por o por mis cabras, pero, por favor, no repitamos los mismos errores de siempre. Seamos mucho más conscientes que como país necesitamos ayudarnos. Lee, no creas lo que te cuentan, no creas en los pinches psicosociales, lee. No permitamos que nos vean la cara de huevones. Por favor, basta de repetir los mismos errores tanto tiempo. Si ya te llegó el pincho el país, hazlo por los a los que todavía queremos una familia acá y no tener que huir.
La obra Love está montada en el teatro Barranco (Av. Miguel Grau 701). Este 29 y 30 de mayo serán sus últimas funciones.
